José Miguel Insulza,
Secretario General de la OEA , ha hecho bien en descartar el fracaso en
la misión humanitaria pero cae en una equivocación al responsabilizar a
las FARC por no haber cumplido. Las FARC son responsables de secuestro
de personas y de las transgresiones a los derechos humanos que eso
involucra. Pero responsabilizarlas del reciente fracaso, por su
caracter hermético o manipulador, no es argumento convincente. El
Secretario General parece buscar con su declaración una solución
salomónica para las mejores relaciones entre los presidentes Uribe y
Chávez, al concentrar artificialmente las responsabilidades de ese
revés en las FARC. A no ser que Insulza, como Uribe, también tenga
cartas bajo la manga, alguna información hasta ahora no hecha pública,
lo que es improbable. Tampoco tiene mucho sentido sugerir que las FARC
buscan publicidad, pues no haber liberado a los rehenes no le otorga
nada en una opinión pública que sabe que lo importante es iniciar y
avanzar en la liberación de rehenes. Es este objetivo de misión
humanitaria que la OEA debiera hacer propio y que se vería reforzado
con las dotes negociadoras de José Miguel Insulza.
